

PERSPECTIVA ELECTORAL
Por Marcos Pineda
Martes 11 de mayo de 2021
El arado es una herramienta de labranza. Los agricultores la utilizan para remover la tierra, abriendo los surcos donde serán depositadas las semillas. Se ara la tierra para facilitar la germinación y favorecer el crecimiento de las plantas. Análogamente, los partidos políticos y sus candidatos en campaña realizan una especie de siembra de la que esperan cosechar votos. Sin embargo, ¡oh desilusión!, parecen estar arando en la mar.
A su vez, arar en la mar es una expresión que se utiliza coloquialmente para referirse a la pérdida del tiempo, a la asignación de esfuerzos a causas infructuosas. En política, entonces, quienes están arando en la mar, intentan remover las conciencias y sembrar la semilla de la simpatía por candidatos y partidos, pero sin lograrlo.
Una de las funciones principales de los partidos políticos y de sus candidatos es promover la participación de la sociedad en los procesos electorales y no parece que lo estén consiguiendo. Las campañas en este año electoral han resultado todo un fiasco. Basta ver a sus pequeños contingentes de gente pagada, obligada o comprometida con promesas de trabajo que acompañan a los buscadores del voto. Nada más no levantan, no generan confianza ni esperanza.
Se espera que, con todo y los 23 partidos políticos con registro en Morelos, la participación de votantes sea por ahí de entre 35 y 40% del padrón electoral. Y si eso sucede así, se confirmará que de nada sirve mantener tantos partidos políticos, porque no cumplen con su función de motivar la participación de los ciudadanos. Que sostengan su registro sería tanto como conservar parásitos en un organismo, que en nada ayudan y vaya que perjudican.
Y eso va tanto para sus actividades en tierra, en las calles, como para su desempeño en las redes sociales. Las restricciones por la emergencia sanitaria serán el pretexto perfecto para justificar su fracaso electoral. Pero lo cierto es que, si no pagan publicidad en las redes sociales, los alcances de su comunicación por medios digitales, es muy limitado, en algunos casos, casi inexistente.
Pero eso tiene un origen, que no es precisamente la apatía del electorado. Lo más fácil es echarle la culpa al ciudadano por no querer participar en las actividades públicas y no aceptar que están haciendo mal su trabajo, que están haciendo mal sus campañas. Y no hay más que tres posibles responsables de este desperdicio de dineros, tiempo y esfuerzo: los propios candidatos, sus partidos políticos y quienes asesoran a unos y otros.
En lo general, en lugar de bajarse del pedestal y de la nube, conocer a profundidad los anhelos, necesidades y demandas de la gente, candidatos y partidos están concentrados en ganar el voto de forma pragmática, con las mismas técnicas de siempre, el regalo de la playera, la bolsa, el paraguas y otros, con más recursos, los enseres domésticos, como lavadoras y licuadoras, que están prohibidas por la ley, pero que de todas maneras usan impunemente. Ya en lo particular, los dirigentes de los partidos, y sus entornos cercanos, sean de amigos o de asesores, suelen equivocarse en lo que ellos denominan “estrategia”. En lugar de ser asertivos, se confían de supuestos expertos, que definen rutas claras, discursos contundentes, posicionamientos impactantes y contra campañas agresivas, pero que están completamente equivocados.
Y para iniciados
Sigue y sigue el mito de las encuestas rondando las campañas electorales. Cualquier casa encuestadora seria diría a los candidatos que eso que están compartiendo en las redes sociales no son encuestas metodológicamente bien hechas, sino pueriles actos de propaganda. Si de verdad quieren conocer la realidad estadística, deberían contratar a tres diferentes casas o expertos encuestadores, que acuerden una metodología común y les expongan en privado los resultados. ¡En privado, no para promoverse!
Excelente martes.
La información es PODER!!!
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