
CINTARAZOS Por Guillermo Cinta Flores
Lunes 5 de julio de 2021
Desde los tiempos más remotos, la juventud ha sido una fuente inagotable de problemas políticos y sociales. La peculiar posición que los sectores de menor edad ocupan en la pirámide social, los cambios radicales que experimentan en sus años formativos, su carácter inquieto y su voluntad de cuestionamiento de los valores tradicionales han generado, ahora y siempre, una gran pirámide de tensiones intergeneracionales.
En la Grecia clásica, Platón ironizaba sobre la crisis de la autoridad adulta que implicaba culto a lo juvenil, y Aristóteles alababa el orgullo, la esperanza, el idealismo, la audacia y la exageración como características de los jóvenes.
En la contemporaneidad habría otras generaciones, como la “joven-europea” surgida en torno a 1830-1840, o la forjada en los mitos y valores de la “revolución cultural” de los años 60, que optaron parcialmente por la defensa armada de sus ideales políticos. La conflictiva inserción del joven en el mundo de los adultos ha generado, en efecto, tensiones en todas las épocas y en todas las sociedades.
Este día retomaré la parte poética contenida en el libro de Eclesiastés, 12:1-7, de La Biblia, versión Reina-Valera de 1960, donde leemos el siguiente texto que, para quienes vivimos con intensidad las postrimerías de los años sesenta y los albores de los setenta, siempre nos hará recordar la antigua expresión “Juventud Divino Tesoro”, que inclusive fue el título de una telenovela.
Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: ‘No tengo en ellos contentamiento’;
antes que se oscurezca el sol, y la luz, y la luna y las estrellas, y vuelvan las nubes tras la lluvia;
cuando temblarán los guardas de la casa, y se encorvarán los hombres fuertes, y cesarán las muelas porque han disminuido, y se oscurecerán los que miran por las ventanas;
y las puertas de afuera se cerrarán, por lo bajo del ruido de la muela; cuando se levantará a la voz del ave, y todas las hijas del canto serán abatidas;
cuando también temerán de lo que es alto, y habrá terrores en el camino; y florecerá el almendro, y la langosta será una carga, y se perderá el apetito; porque el hombre va a su morada eterna, y los endechadores andarán alrededor por las calles;
antes que la cadena de plata se quiebre, y se rompa el cuenco de oro, y el cántaro se quiebre junto a la fuente, y la rueda sea rota sobre el pozo;
y el polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio.
La Biblia se refiere en estos versículos al inevitable envejecimiento y a la muerte. Invita a los jóvenes a gozar a plenitud su energía. Sin embargo, hoy en día estamos constatando un comportamiento juvenil muy alejado de los valores éticos y morales, sin ninguna medida o conceptualización respecto a lo que es bueno y malo, o simplemente dañino para los jóvenes. Aquello de “acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento”, se transformó en un peligrosísimo libertinaje.
Los ejemplos de una juventud desbocada se cuentan por miles con todo y la pandemia encima, pero hoy quiero retomar dos casos recientes. Primero lo ocurrido en Iztacalco (CDMX) el pasado 12 de junio, cuando Fernanda Olivares, a quien cariñosamente llamaban “Polly”, así como otros jóvenes, fueron arteramente arrollados por Diego Armando Helguera (hijo de un influyente mando del Ejército Mexicano), indudablemente bajo los influjos del alcohol. “Polly” murió este sábado a causa de las lesiones, pues el automóvil conducido por Diego Armando le pasó encima provocándole graves lesiones. No soy abogado, pero los abogados defensores debieron analizar la posibilidad de conseguir la liberación del imputado por el delito de lesiones, quizás agravadas, pero una nueva clasificación de los ilícitos podría derivar en homicidio calificado, aunque los bien pagados asesores legales buscarán convertirlo en culposo, a fin de que Dieguito pase el menor tiempo en la cárcel. En fin. Estaremos atentos y después diremos.
Y otro ejemplo más fue lo ocurrido en el Foro 360 de Naucalpan, Estado de México, donde este fin de semana se presentó un popular DJ alemán. El lugar fue abarrotado por alrededor de dos mil jóvenes, quienes nunca utilizaron cubrebocas y mucho menos mantuvieron la sana distancia. Nada ni nadie los contuvo, manifestando su entusiasmo y libertad a gritos, bailes, saltos y excediéndose en el consumo de bebidas alcohólicas. Nadie me negará que de ahí saldrá un número indeterminado de contagiados por Covid-19. Y este tipo de diversiones se multiplicó durante las semanas recientes en muchísimos lugares de la República Mexicana, como si ya no existiera la pandemia y todos los mexicanos ya hubiésemos sido vacunados contra el virus.
Así las cosas, los jóvenes que aún poseen prudencia y asumen magníficas decisiones, harán bien y nos beneficiarán a nosotros, quienes llevamos casi un año y medio cuidándonos, si no bajan la guardia y siguen respetando las medidas sanitarias contra el Covid-19. Es importante subrayar que el escenario de libertinaje ha sido permitido por las autoridades de los tres niveles de gobierno. A ver.
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