A pesar de la escasez de esperanzas, los socorristas rescataron ayer a varias personas que sobrevivieron durante cinco días entre las ruinas y las gélidas temperaturas en Turquía, lo que brindó destellos de alegría en medio de la desolación.
Ciento treinta y tres horas después del sismo del lunes, la familia Narli en Kahramanmaras, epicentro del temblor, fue rescatada con vida, en una dramática operación que fue transmitida en la televisión turca. Primero fue salvado Nehir Naz Narli, de 12 años, y luego sus dos padres.
Eso siguió al rescate horas antes de una familia de cinco personas de un montículo de escombros en la golpeada ciudad de Nurdagi, en la provincia de Gaziantep.
Los socorristas aplaudieron y gritaron «¡Dios es grande!», mientras el último miembro de la familia, el padre, fue llevado a un lugar seguro.
Aunque los expertos afirman que las personas atrapadas pueden vivir una semana o más, las posibilidades de encontrar sobrevivientes disminuían en medio de temperaturas bajo cero y conflictos internos.
En la vecina Siria, unidades austriacas y alemanas anunciaron ayer que suspendieron por unas horas las operaciones de rescate en Hatay debido al empeoramiento de la «situación de seguridad» en la zona por la guerra.
CON INFORMACIÓN DE AGENCIA REFORMA.
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