
CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Miércoles 3 de mayo de 2023
El 25 de enero de 2022, la presidenta municipal de Acapulco, la morenista Abelina López Rodríguez, generó un alud de comentarios mordaces y burlas luego de asegurar que “la calor” y el consumo excesivo de carbohidratos, son factores vinculados a la elevación de la incidencia delictiva en dicha ciudad guerrerense.
Sin ambages y ante representantes de casi todos los medios de comunicación de Acapulco, la alcaldesa explicó algunas de las causas que, desde su particular punto de vista, podrían contribuir a la violencia en la turística localidad.
Así lo dijo:
“Nosotros tenemos alrededor del 16.2 por ciento de pobreza extrema, que también puede ser un factor para la violencia. El tema del género, también puede ser un factor para la violencia. La falta de empleo, también puede ser un factor y el mismo (…) la calor (sic) también puede ser un factor para la violencia. Una mala alimentación, cuando uno trae una mala alimentación, por ejemplo, si comen más carbohidratos, te aceleras”.
Hasta aquí la referencia a la presidenta municipal de Acapulco.
Hoy les digo, gentiles lectores, que la funcionaria municipal no se equivocó. Quienes se burlaron de sus dichos cometieron un grave error, pues hay investigaciones científicas que comprueban la relación del clima con las conductas antisociales. Esto parece una exageración, pero no es así. Simplemente hagamos una somera revisión a los recientes hechos criminales en Morelos, sobre todo a los homicidios dolosos, para comprobar la relación de la actual temporada de calor con la reiterada comisión de actos ilícitos.
LOS PRECEDENTES
Hurgando en la internet encontré un informe publicado por la agencia noticiosa internacional DW el 29 de abril de 2011, donde se confirma la vinculación del calor extremo con los altos índices delictivos. Haré un resumen sobre lo más relevante, a partir de las reflexiones de Andreas Lohmeyer, entonces director del Departamento de Lucha Contra el Crimen en la Policía de Hamburgo.
Durante la entrevista con DW, el también criminólogo alemán aportó elementos para sustentar su teoría de que el clima repercute en ciertos delitos. Aclaró que su idea no es nueva, pues “ya en el temprano medievo, la Ley de los Frisios (la ‘Lex Frisiorum’) había establecido una penalización dependiente del estado del tiempo”. Es decir, “unas ciertas condiciones climáticas aumentan las posibilidades de ciertos delitos”.
Sin embargo, también el filósofo francés Barón de Montesquieu propuso, en 1748 (casi un milenio después), que “las leyes debían guiarse por el clima, porque las diferentes condiciones atmosféricas tenían efectos diversos en las personas”. “Especialmente el viento del este -escribía Montesquieu- tenía consecuencias fatales: llevó a muchos ingleses al suicidio (…) Su contemporáneo enciclopedista Voltair incluso mencionó el tiempo como causa de la caída de dos gobernantes ingleses: Karl I no hubiera sido decapitado ni Jakob II hubiera sido depuesto de no ser por los ‘devastadores efectos’ del viento del este”.
¿Pero se pueden extraer conclusiones definitivas sobre si los criminales estuvieron o están influenciados por las condiciones atmosféricas?
Para saberlo con certeza, el criminólogo Andreas Lohmeyer ha contrastado innumerables datos meteorológicos con estadísticas criminales. En enero de 2011 tenía a su disposición doscientas variables atmosféricas, distribuidas en base a la hora, para cada día de los últimos veinte años. “Esto supone fácilmente unos 36 millones de datos, más 175 mil documentos de las estadísticas criminales de la policía”, explicó el criminólogo.
Algunos tipos de delitos son más susceptibles a las condiciones meteorológicas que otros.
Por ejemplo, delitos de robo, fraude y drogas no están especialmente influenciados por el tiempo. En cambio, los actos de brutalidad con agresiones personales aumentan con el calor, dice Andreas Lohmeyer. Según él, se puede calcular de forma más o menos exacta, aunque es sólo una estadística. “Por cada aumento de un grado Celsius sube el número de delitos en un 0,7 por día”.
Teniendo en cuenta el día de la semana y la cantidad de horas de luz solar, se puede calcular que en un domingo caluroso de agosto pueden darse hasta 82 actos de brutalidad. En un martes gris y frío de marzo, el número desciende a 51. Una significativa diferencia. También los delitos sexuales aumentan en frecuencia en días calurosos. El dicho de que “cuando hace calor, es más peligroso para las damas” no es nuevo, pero ahora está confirmado científicamente.
¿Usted qué opina, estimado lector?
Por lo pronto, en la actual temporada de calor, en Morelos, no pasa un día sin que informemos sobre hechos delincuenciales, entre los que destaca la agresión, muchas veces brutal, a personas inocentes. No cesa la comisión de asaltos a mano armada. Y respecto a los asesinatos, mejor ni hablar.
Me parece, además, que la presidenta municipal de Acapulco, Abelina López Rodríguez, debe y merece ser reivindicada.
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