
CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Martes 13 de junio de 2023
John Ackerman, uno de los más destacados miembros fundadores del Partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y actual vocero de la Convención Nacional del mismo instituto político, expuso la semana anterior las fortalezas y debilidades de Morena de cara hacia la elección presidencial de 2024, cuando, además, se renovará un sinfín de cargos de elección popular, para los cuales esa organización deberá escoger no a buenos, sino a magníficos candidatos.
Concedió entrevistas a varios medios, en el contexto de la reunión de dicha Convención Nacional en Ciudad de México; y en alguna de ellas le escuché decir que este movimiento nació hace un año y medio frente a la problemática de debilidad de la institucionalidad interna del partido. ¿Qué significa esto?
Ackerman agregó que Morena se va pareciendo más a un modelo estadounidense, como una agencia de colocación de empleos, con lo cual estoy completamente de acuerdo, pues en Morelos hemos sido testigos de ello. Y me atrevo a asegurar que dicha agencia de empleos se gestó años antes de la fundación de Morena el 2 de octubre de 2011, cuando sus actuales cuadros distinguidos formaban parte del Partido de la Revolución Democrática. Para nadie es un secreto que, hasta el día de hoy, todos tienen chamba al amparo de López Obrador, con sueldos altísimos. Hay quienes se enriquecieron. No tienen de qué quejarse.
Ackerman subrayó uno de los riesgos de Morena, si continúa con la dinámica antes descrita: “El partido se va alejando cada vez más de su espíritu originario de ser movimiento cercano a las bases, con democracia interna, participación de las militancias, cristalizar la idea de llevar a cabo el sueño de otra forma de hacer política y romper con los males del sistema priísta y neoliberal”.
A través de la señal de radio de El Heraldo Media Group, el activista político (fue amigo de López Obrador) destacó que si Morena no se acerca a las bases, no les da voz o no hace partícipe a su gente, no podría llamarse «el partido del pueblo». Sería la reproducción de un partido con el viejo estilo. Desde luego, el reclamo de John Ackerman se deriva, entre otros factores, porque la dirigencia nacional morenista a cargo de Mario Delgado Carrillo y Citlalli Hernández no ha dado participación al movimiento. Es decir, no los ha convidado del enorme pastel de que Delgado y su círculo rojo disponen. Y lo mismo debe estarse repitiendo en infinidad de regiones mexicanas, dentro de los 23 estados que tienen gobernadores apoyadores de la Cuarta Transformación.
Esa marginación de cuadros históricos no es nueva, pues la hemos visto repetida en todos los partidos. Ante la renovación generacional, los nuevos cuadros desplazan a los antiguos sin importarles nada el rol que muchos hombres y muchas mujeres jugaron en el pasado, en el viejo sistema priísta, para alcanzar una mayor coexistencia democrática a nivel nacional. Morena no tiene por qué ser la excepción.
Y para muestra, un botón en Morelos, donde la actual composición del Consejo Político Estatal revela la incorporación de nuevas figuras frente a quienes, durante lustros, se sintieron propietarios del partido como si fuera una franquicia. Son aquellos que, en caso de no ver satisfechos sus anhelos, podrían engrosar las filas de los clásicos tránsfugas que, en la clandestinidad, promueven el voto a favor de candidatos de otras siglas. Por eso el Comité Ejecutivo Nacional de Morena debería poner los ojos en esta entidad, donde hay riesgo de una grave escisión.
Hoy toda la atención del morenismo nacional está centrada en los cuatro principales aspirantes a la candidatura gubernamental, a saber: Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard, Adán Augusto López y Ricardo Monreal. No citaré a otros dos oportunistas, por eso: por ser auténticos advenedizos, de esos que también veremos en nuestra entidad allende la frontera del 6 de septiembre, cuando la sociedad mexicana sabrá el nombre del ganador o la ganadora de la famosa encuesta electiva. Y se calcula que entre octubre y noviembre la ebullición política de Morena-Morelos alcanzará niveles insostenibles.
Por cierto, me parece que quienes aspiren a un cargo de elección popular por Morena en nuestro estado también deberán presentar su renuncia. Así lo expresó AMLO en la mañanera de este lunes. Estaremos atentos y después diremos.
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