

CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta
Miércoles 9 de diciembre de 2020
Varias veces me he referido en este espacio periodístico a la decadencia de Cuernavaca, provocando reacciones a favor y en contra.
También he recordado muchísimos trienios, desde 1970 a la fecha, en que los respectivos presidentes municipales mantuvieron permanentes conflictos con los gobernadores en turno, lo cual jamás trajo beneficios a la ciudad, sino graves rezagos, hasta el grado de llegar a la decadencia actual, con un ayuntamiento sumido en la peor crisis financiera de su historia.
He escrito que “la decadencia urbana sucede cuando parte de una ciudad cae en deterioro o abandono. Las características del decaimiento incluyen altas tasas de desempleo, delincuencia, despoblación, paisajes desolados, edificios abandonados y familias separadas. La decadencia urbana no es por una sola causa sino por la combinación de varias, incluyendo urbanización precaria, pobreza, suburbanización y discriminación racial”.
“La urbanización pobre incluye la construcción de nuevos asentamientos humanos en condiciones de precarismo, tal como sucede con la capital de Morelos. Casi siempre se trata de colonias irregulares cuyos moradores no disponen de servicios públicos. Esa misma gente consigue empleo precarista en el mercado laboral”.
Si algo caracteriza a Cuernavaca es la existencia de muchos sectores informales posesionados del espacio público para sus actividades económicas ilegales. Generaron lo que he identificado como “zonas de tolerancia” o “zonas de excepción”. Cuernavaca exhibe cada vez más la degradación de su antigua cohesión social. Muchos de los residentes ya no se sienten orgullosos del lugar donde viven. Etcétera, etcétera.
Es así como quiero formular la siguiente pregunta: ¿Quién de entre la gran cauda de personajes mencionados por los medios como prospectos a presidente municipal de Cuernavaca, tiene aptitudes, capacidad y pericia como para evitar conflictos con el gobernador en turno, amén de lograr vínculos con el gobierno federal, a fin de conseguir nuevas infraestructuras? ¿Quién reúne las características de un magnífico coordinador de esfuerzos en el Ayuntamiento? ¿Quién conseguirá abatir o tal vez eliminar la deuda pública del municipio?
Teóricamente, el alcalde es una personalidad democrática y dinámica, que mantiene un estrecho contacto con la ciudadanía evitando las actitudes clientelares o paternalistas, que no teme discrepar con ésta cuando ello es necesario y que actúa como un educador, enseñando con el ejemplo. Se rodea de técnicos capaces y motivados que no son necesariamente ni sus amigos, ni sus seguidores. Prefiere un buen funcionario competente y capaz incluso de criticarlo, a un mediocre e incondicional seguidor. Tiene una visión estratégica de largo plazo de los problemas locales, más allá de las fronteras de su propia gestión. Intenta resolver los problemas utilizando tanto los recursos municipales como movilizando a la comunidad local.
He aquí el decálogo de un buen presidente municipal:
1) Concibe a la municipalidad como gobierno local facilitador del desarrollo humano y sustentable de su comunidad.
2) Asume nuevas tareas del desarrollo local como crecimiento económico, erradicación de la pobreza, rescate de la cultura, preservación del medio ambiente…
3) Más que administrar, lidera a su comunidad.
4) Organiza y motiva a sus equipos de trabajo, estimulando el “efecto sinérgico”.
5) Mejora sus habilidades para comunicarse, usar su tiempo y delegar.
6) Desarrolla destrezas para negociar y movilizar recursos públicos y privados.
7) Compatibiliza las acciones de corto plazo (microplanificación) con una estrategia de desarrollo de largo plazo (plan de desarrollo) con participación de la comunidad.
8) Capacita a los recursos humanos y mejora la conciencia cívica de la comunidad.
9) Coordina el gobierno central y establece alianzas de trabajo con el sector privado.
10) Incorpora a la municipalidad al movimiento asociativo municipal nacional e internacional.
Repito entonces la pregunta fundamental: ¿Quién reúne las características para ser alcalde de Cuernavaca? Sobre todo, debe ser alguien que económicamente esté más allá del bien y el mal, con fuerte carácter y calidad moral para evitar enriquecerse a costa del presupuesto municipal precario; y no utilice al Ayuntamiento como presunta plataforma para aspirar a la gubernatura en 2024. Hoy observo a toda una pléyade de quienes se sienten aptos para relevar a Antonio Villalobos Adán, pero muchos, en honor a la verdad, no tienen capacidad. Ni siquiera saben lo que es la complicada gobernanza.
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