MIGRANTES
Por Rodrigo Botello Martín
Miércoles 16 de diciembre de 2020
La población migrante mexicana radicada en los Estados Unidos profesa una profunda religiosidad y apego a su fe.
Tanto es así que muchos intelectuales renombrados, entre ellos Samuel Huntington en su libro “Who we are? The challenges of America’s Nacional Identity” señala la incapacidad de los hispanos de asimilar la cultura anglo-protestante que fundó el sueño americano. Llega incluso a sostener que este sistema de creencias en los migrantes es parte esencial de ellos, no es negociable ni superable y que su arraigo es tan fuerte que puede llegar a ser una verdadera amenaza para la identidad del país receptor.
Como podemos ver la religiosidad en nuestros migrantes es muy profunda y constituye una parte esencial de sus vidas.
Y ahora que estamos en vísperas de las celebraciones de fin de año, donde nuestros connacionales conmemorarán estas fiestas religiosas de manera muy diferente a la acostumbrada, quiero dedicar estas líneas a este tema.
La celebración del día de muertos, la tercera en orden de importancia para ellos, ya pasó. Un segundo lugar, lo ocupa la devoción por la Virgen de Guadalupe, que se celebró el 12 de diciembre. En México las autoridades de la Basílica de Guadalupe cerraron este año ese centro de devoción, lo que no sucedía desde tiempo inmemorial.
En esta celebración, tradicionalmente, vienen al cerrito de Tepeyac miles de paisanos de diferentes estados del territorio estadounidense, unos a pagar mandas para agradecer los favores recibidos; otros a solicitarle asistencia y apoyos; otros más a pedir que pronto puedan regresar a vivir a sus lugares de origen y junto a sus seres queridos. Así, la peregrinación a la Basílica en México con motivo de la fiesta anual de la Virgen de Guadalupe es considerada la mayor concentración de católicos que se realiza en el mundo en un mismo lugar de procesión, según la arquidiócesis de Ciudad de México. Pero este año no hubo ninguna celebración como en antaño.
Asimismo, en territorio estadounidense también se llevan a cabo festividades religiosas. Por ejemplo, la Antorcha Guadalupana, en la que participan feligreses de varias iglesias de Chicago, regresan a sus comunidades tras caminar alrededor de seis horas y cumplir la misión de visitar a la Santa Madre en el Cerrito de Des Plaines y traer la llama de la esperanza bendita a sus templos. Cabe mencionar que Des Plaines, Illinois, el único sitio en el que pueden pagar sus mandas en Estados Unidos y donde se sitúa una réplica de la imagen de la Virgen. Aunque también está presente en San Pio, en el barrio de Pilsen.
Finalmente y en primer lugar, tenemos las festividades navideñas y de fin de año, fechas en las que los migrantes mexicanos eligen regresar a sus comunidades y festejar con sus familias estos momentos de felicidad y reencuentro con los suyos. Sin embargo, este año 2020 será para ellos totalmente diferente, ya que la frontera con los Estados Unidos permanece cerrada, permitiendo el paso sólo a aquellos que lo hagan por motivos sumamente urgentes. Así, seguramente muchos de nuestros connacionales se acercarán a diversas iglesias de sus localidades a festejar dichas fechas.
Estos lugares destinados al culto han sido siempre solidarios, en particular en estas celebraciones, sin importar la religión que profese la persona que acuda.
El visitante será bienvenido, sin importar su calidad migratoria y seguro será tratado con afecto solidario.
Las iglesias organizan las tradicionales posadas, fiesta nacida en España y adoptada por México, donde amigos y vecinos caminan y tocan puerta por puerta para pedir posada, donde se rompen piñatas y se ofrece ponche navideño.
Dentro de estas organizaciones altruistas, cabe mencionar también a los albergues que apoyan de manera altruista a los migrantes en su trayecto, ofreciéndoles comidas y dormitorios.
Existe una importante red de albergues que apoyan a nuestros paisanos, algunos de éstos financiados por las autoridades, otros por organizaciones de la sociedad civil y muchos más por las iglesias que empeñan sus esfuerzos para dar apoyo a todas las personas que lo necesitan.
Para los migrantes que se encuentran solos y lejos de sus familias en estas épocas le va muy bien tener a su disposición los apoyos de los que atienden estas iglesias y albergues.
Ahí contarán con personas cuya vocación es velar por el bienestar, y los migrantes se podrán sentir un poco menos solos y de alguna manera cobijados por personas y servicios que aminoren esa nostalgia por no poder estar cerca de sus seres queridos
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