
CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Miércoles 14 de junio de 2023
El martes 31 de agosto de 2021 fue instalada la LV Legislatura de Morelos. Los morelenses vimos ese día el arribo de 20 nuevos diputados, 12 de mayoría relativa y ocho de representación proporcional (plurinominales). Los primeros hicieron campaña y a pie tierra buscaron el voto a favor de sus partidos en las elecciones del 6 de junio de 2021. La gente se tomó la molestia de sufragar por ellos. Y los ocho restantes, entre quienes se encuentran los jefes del Congreso, consiguieron un suculento hueso que roer, aunque no se empolvaron los pies. Sin embargo, todos gozan, desde entonces, las mieles del Poder Legislativo inmersos en lo que yo siempre he denominado una “arcadia financiera” donde nunca faltan los recursos.
En este contexto, para ningún ciudadano es y será desconocido que entre quienes integran la LV Legislatura varios llevaban una mano detrás y otra adelante. Arribar al Congreso local les permitió disfrutar de altas cantidades de recursos públicos para resolver su situación patrimonial. ¡Y vaya que lo han conseguido! ¿Han visto los vehículos propiedad de los ínclitos legisladores en el estacionamiento del recinto parlamentario de la avenida Guillermo Gándara? Puras camionetas machuchonas, como diría López Obrador. Algunos de los más connotados diputados han cambiado de unidad varias veces a lo largo de la actual legislatura, siempre con modelos recién salidos de las ensambladoras. ¡Faltaba más!
El 15 de septiembre de 2021 recibieron sus primeros 70 mil pesos de “dieta” (salario, en lenguaje cristiano) y una cantidad nada despreciable de prerrogativas públicas dizque destinadas a la gestión social. Me refiero a la jugosa cantidad de 83 mil pesos mensuales, que estos saqueadores del presupuesto legislativo pueden utilizar a discreción sin ser fiscalizados por nadie. Ellos tienen bajo su mando la Entidad Superior de Auditoría y Fiscalización (ESAF), pero ese órgano fiscalizador no los toca ni con el pétalo de una rosa.
Asimismo, por presidir una comisión legislativa se les dan más recursos, es decir alrededor de 40 mil varitos mensuales. Cada uno de los 20 diputados se embolsa alrededor de 193 mil pesos, mes a mes. Me parece que podríamos tranquilamente redondear la cifra en 200 mil, para no errar, dado que los señores y las señoras legisladoras pueden disponer como gusten del jugoso presupuesto del Congreso. Olvidaba mencionar una lanita especial para quienes son coordinadores de grupos parlamentarios.
¿Por qué creen ustedes que cada tres años se cuentan por miles las mujeres y hombres deseosos de ocupar una curul en el Congreso de Morelos? Ahí abunda el dinero, el derroche, la opacidad, el tráfico del poder y el pago por evento, como el que indudablemente se presentará en la inminente designación de 15 nuevos magistrados del Tribunal Superior de Justicia y el Tribunal de Justicia Administrativa. Además, el otorgamiento de pensiones vitalicias a una decena de magistrados que serán removidos, también le redituará a los jefazos del Congreso pingües ganancias. Se habla de cinco millones de pesos percápita. Ese es el pago por evento. ¡Nada ha cambiado, chingao!
A todo lo anterior debemos sumar el hecho de que los legisladores disponen de varios asesores (el que menos gana percibe 30 mil pesos mensuales), seguro de gastos médicos, lujosos vehículos, teléfonos celulares costeados con dinero público, viáticos para peaje y comidas y, respecto al caso de quienes se sienten galanes, hermosas edecanes y “asistentes”. Y si no se ven esas féminas en el recinto parlamentario, aparecen en otros lugares.
LOS GASTOS DE “GESTORÍA”
Tengo en mi poder una relación de gastos efectuados por las y los diputados desde 2021 hasta 2022. No puedo más que confirmar que el tema de los altos sueldos de los legisladores y los pagos discrecionales que se autoasignan se ubicará siempre en el centro del debate público, con la justificada irritación que en algunos sectores de la sociedad provoca. Congreso local rico y pueblo pobre en Morelos.
Hay casos patéticos, como el del diputado de Movimiento Ciudadano, Julio César Solís Serrano, quien suele distribuir los 83 mil pesos de presuntos gastos de gestoría, en partes de entre 3 mil 500 y 5 mil pesos cada una hasta completar los 83 mil morlacos. La mayoría de entregos presuntamente se destinaron a ciudadanos de Axochiapan, para gastos médicos y compra de medicamentos. ¿Qué tiene que hacer Solís Serrano en dicha localidad, ubicada en la Siberia de Morelos, ya que es diputado plurinominal?
JULIO CÉSAR SOLÍS SERRANO, DIPUTADO DE MOVIMIENTO CIUDADANO.
El 21 de diciembre de 2021 Solís Serrano reportó lo siguiente: materiales de barro, 5 mil pesos; evento de pueblos indígenas, 5 mil; alimentos voluntarios reforestación, 5 mil; pago titulación, 5 mil; gastos defunción familiar, 5 mil; material de construcción, 19 mil 35 pesos; material de construcción (otra vez), 22 mil 800; material de construcción (tercera vez), 11 mil 300; equipo de sonido, 3 mil 900 pesos. Chequen lo siguiente: alimentos curso diversidad sexual, 5 mil pesos; evento pueblos indígenas, 5 mil pesos; alimentos voluntarios Xochitepec, 5 mil pesos; gastos de hijos y alimentos, 5 mil pesos; gastos hospitalarios, 5 mil pesos. Material de construcción, 22 mil 800 pesos; refacciones automotrices, 18 mil 585 pesos; y de nuevo materiales de construcción, 17 mil 700 varitos. Hay más entregas de 5 mil pesitos, pero los mismos 22 mil 800 y 19 mil 35 de materiales de construcción. Y sigue la mata dando.
En junio de 2022, la “comprobación” de gastos de Julio César Solís Serrano fue una burla para la inteligencia de los morelenses. Aparecen 16 pagos de 5 mil pesos cada uno para habitantes de Axochiapan. Y uno leve, de 2 mil 500 pesos, ello para cerrar los gastos de gestoría en los 83 mil pesos de que disponen todos los integrantes de la LV legislatura. Pareciera como que los impolutos diputados y acrisoladas diputadas dividen en partes iguales los 83 mil pesitos, para inventar justificaciones (falsas desde luego) hasta llegar a la cifra de las prerrogativas recibidas. Es dinero libre de polvo y paja, pues no está fiscalizado por la ESAF. ¡A los diputados nadie los revisa!
Es importante agregar que en las próximas semanas, Julio César Solís Serrano será sometido a un proceso de expulsión en Movimiento Ciudadano, supuestamente debido a su conducta discrecional. Al respecto, Dante Delgado, máximo jerarca nacional del Partido, tomó cartas en el asunto.
En la misma situación de opacidad se encuentra el diputado panista Francisco Erick Sánchez Zavala, presidente de la Mesa Directiva del Congreso, el gran mesenas, pues junto con el presidente de la Junta Política y de Gobierno, el títere morenista Alberto Martínez, es quien autoriza cualquier egreso del Congreso.
FRANCISCO ERICK SÁNCHEZ ZAVALA, DIPUTADO DEL PAN.
Chequen los movimientos de Sánchez Zavala (¿ya se olvidaron las fosas clandestinas de Yecapixtla?) en septiembre de 2021: aparecen seis pagos de 8, 10, 12 y 15 mil pesos para supuesto apoyo de gastos médicos. Y la cantidad de 18 mil pesos para reparación de trajes, mediante un recibo de caja. Obviamente, el diputado cuidó no pasarse de los 83 mil pesos. En octubre de 2021 repartió la lana de manera cuidadosa para cubrir los 83 mil pesos cerrados. Lo hizo con el pago de 25 mil pesos a un grupo musical en la festividad de Cristo Rey; 40 mil pesos por trabajos de cartonería y 18 mil más para el tianguis grande de Yecapixtla. En mayo de 2022 encontró otra forma para justificar los 83 mil varitos. 45 mil pesos para festejos del Día del Niño en Yecapixtla; seis pagos de 5 mil pesos a igual cantidad de personas presuntamente de bajos recursos; ocho mil para otras dos por el mismo concepto. Total: 83 mil pesitos. En diciembre de 2022, el legislador panista hizo 17 pagos de 5 mil pesos cada uno, a igual cantidad de personas de bajos recursos. No modificó nada. Y así cubrió los 83 mil pesos. En julio hizo lo mismo. Y etcétera, etcétera, etcétera.
Debo precisar que la información se consiguió mediante solicitud de información pública, en la Dirección de Contabilidad de la Secretaría de Administración del Congreso, a través de la Unidad de Transparencia del mismo órgano colegiado.
En otro entrego periodístico podrán constatar ustedes que los demás diputados han andado y andan por las mismas. Confirmarán que el multicitado órgano colegiado sirve para maldita la cosa en cuanto a legislación se refiere, pero sí ha funcionado para soportar a una pléyade de saqueadores mantenidos a costa del erario.
Cuánta razón tenía el gran sabio veracruzano Héctor “El Tlacuache” Garizurieta, cuando expresó: “Vivir fuera del presupuesto, es vivir en el error”. Y “la amistad se demuestra en la nómina”.
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