
CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Martes 20 de diciembre de 2022
Con respecto a las conferencias de prensa mañaneras del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, se han escrito centenares de artículos y publicado importantes ensayos, los cuales coinciden en el sentido de que no son un ejercicio de transparencia y rendición de cuentas, sino mecanismos propagandísticos a favor del régimen (la llamada Cuarta Transformación) y el Partido Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), feudo del mismo AMLO.
López Obrador ha expresado, ahí mismo, que el espacio le sirve para ejercer su derecho de réplica ante el discurso de las oposiciones. Sin embargo, ese discurso, de suyo contestatario e impugnativo, se convirtió en uno de odio, tendiente a polarizar al país.
Asimismo, durante los pasados cuatro años y fracción, López Obrador ha empleado todos los recursos del estado mexicano para posicionar a la 4T entre su clientela social, la que en 2024 se convertirá en la base electoral de Morena. Se perfila a los cinco años de estar haciendo propaganda electoral, a veces de manera descarada, en otras buscando evadir la reglamentación electoral. Aquello de que “la prensa se combate con la prensa”, dicho por AMLO, es absolutamente falso, pues el presidente no es prensa, sino el jefe del estado mexicano. No le queda ese rol.
Entre los destinatarios del discurso de odio están todos los integrantes de las denominadas oposiciones, pero, de manera sobresaliente, los periodistas incómodos, a quienes el presidente ubicó, sin ninguna excepción, como voceros del conservadurismo. Cualquiera que ose criticar a López Obrador ha sido tachado de corrupto, conservador, fifí, clasista, racista, aspiracionista y una lista de inacabables calificativos y epítetos.
El discurso de odio, a estas alturas del juego preelectoral rumbo a las elecciones presidenciales de 2024, permeó entre toda la base clientelar y electoral de AMLO. A todo esto debemos agregar la posición adoptada por el presidente en torno al estado de derecho y las instituciones mexicanas. Sus expresiones de “que no me vengan con el cuento de que la ley es la ley” y “al diablo las instituciones”, caló hondo entre los obradoristas y morenistas. Pero en esos segmentos de la sociedad mexicana también hay fanáticos, grupos de presión, criminales y otros sujetos interesados en sacar raja. Es cuando se presenta la agresión directa hacia los adversarios del régimen.
Aquí es donde quiero referirme al poder de las palabras. En este caso se trata del discurso de odio emitido a diario desde Palacio Nacional.
Un blog de internet titulado Amedirh (les dejo el link más adelante) sintetiza el problema. A continuación transcribiré algunos párrafos del artículo cuya cabeza es “El Poder de las Palabras”, que aparece sin la firma del o los autores.
Transcribo:
Con las palabras podemos crear o destruir.
Son más que sonidos, las palabras moldean la mente para después convertirse en pensamientos o acciones, son tan poderosas que a través de ellas podemos crear o destruir, por eso su correcto manejo es de suma importancia.
En relación con las palabras que transmitimos de manera verbal en realidad hablan de quienes somos como personas, por eso hay tantos dichos que hacen referencia sobre la necesidad de analizar y pensar correctamente lo que vamos a decir, porque una palabra con mala intención puede dañar a una persona más que un golpe, en la antigüedad la palabra tenía tanta validez que a veces no era necesario firmar ningún contrato y con el compromiso verbal era más que suficiente.
“Las palabras no se las lleva el viento”, cada palabra destruye o edifica. Si tenemos presente el poder de nuestras palabras reconoceremos en el actuar la importancia de transmitir adecuadamente una idea de manera verbal o escrita, seremos más prudentes para buscar transmitir ideas o nuestro sentir de una manera correcta en cada momento, aquel que conoce el poder de las palabras presta mucha atención a su conversación y a su redacción porque sabe que en sus manos está el crear o destruir.
Lo que a diario se dice en Palacio Nacional, en su mayor parte, tiene el objetivo de destruir, no de crear. Incluso motiva a una gran porción de quienes escuchan esos mensajes, a actuar con agresión. Escuchan agresiones, actúan de manera agresiva contra quien fuere. Son capaces de todo.
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