

CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Martes 11 de mayo de 2021
Ante el marcado abstencionismo que se espera, los sectores sociales organizados y las estructuras partidistas de promoción y movilización del voto están llamadas a jugar un papel central en estas elecciones locales, particularmente en el caso de la joya de la corona que se disputa en esta ocasión en el estado de Morelos: el ayuntamiento de Cuernavaca. Aquellas fórmulas políticas que encuentren más respaldo entre los colectivos domésticos y tengan mejor aceitadas sus maquinarias electorales tendrán, sin duda, substancialmente mayores probabilidades de triunfo en los comicios de este 6 de junio.
Históricamente, las elecciones intermedias concitan una notable menor participación del electorado, en comparación con las sexenales donde, además de autoridades municipales, congreso local y diputados federales, se elige al presidente de la república, al gobernador del estado y a senadores. Por apuntar solo un dato, el 65% de los ciudadanos votó en la elección de ayuntamiento de Cuernavaca en 2018 contra el 49% que lo hizo en 2015. Es decir, en la elección intermedia sufragaron 16 puntos porcentuales menos de electores que en la elección sexenal.
Una de las principales razones que explican este aumento en el abstencionismo en las elecciones intermedias es que en ellas no se vota por presidente de la república, ni por gobernador, figuras que generan mayor atracción en el electorado. Otro factor relevante es el desgaste natural que los gobiernos federal y estatal en turno enfrentan en el ejercicio del poder. Este deterioro afecta a una porción significativa del electorado, a la que produce desencanto y, por tanto, desinterés por participar en los comicios de medio término.
En esta ocasión el abstencionismo podría ser mucho mayor, debido a la pandemia que padecemos. Es muy probable que las previsibles demoras adicionales en las casillas causadas por las necesarias medidas de distanciamiento social y el propio temor al contagio desalienten todavía más la concurrencia ciudadana a las urnas.
Por consiguiente, estas condiciones otorgan mayor importancia al respaldo de sectores organizados hacia determinados candidatos y a la fortaleza de las maquinarias partidistas para movilizar su respectivo voto duro. Incluso, el peso de ambos factores podría resultar crucial es una elección con elevado abstencionismo.
En este contexto, llama la atención la alianza política que Jorge Argüelles está bordando con los maestros de Cuernavaca. Sin hacer mayores aspavientos, el candidato de Morena, Encuentro Social y Nueva Alianza para la alcaldía capitalina ha sostenido, y lo seguirá haciendo en los próximos días, reuniones con diferentes grupos magisteriales del municipio, los que no solo le han externado su apoyo, sino que se han integrado a sus estructuras de promoción electoral. Es decir, la ganancia es por partida doble para el abanderado de la llamada 4T: suma el apoyo de un prominente sector social al tiempo que fortalece su maquinaria de movilización electoral.
Ciertamente, algunos de estos grupos están adheridos a Nueva Alianza. Sin embargo, no son los únicos ni los más. Argüelles ha recibido el apoyo independiente de valiosos profesores que están dentro de la órbita político y sindical del SNTE. Se trata de maestros con un claro liderazgo social —ya sea por ocupar posiciones de mando en la educación básica en el municipio (inspectores y supervisores escolares, así como directores y subdirectores de escuelas)—, como por su prestigio profesional y personal (docentes reconocidos por muchos años de labor íntegra y de alta calidad).
Con estos antecedentes, hace perfectamente sentido la expresión de reconocimiento que Argüelles dirigió a los integrantes de sus vigorizadas estructuras electorales este sábado 8 de mayo. Les dijo que gracias al trabajo de ellos, su candidatura ha incrementado su ventaja en las preferencias de los votantes, de tal modo que “ni con turbo” ninguno de sus competidores lo podrá alcanzar.
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