Un estudio publicado por la revista American Journal of Epidemiology titulado “El tiempo de ocio prolongado que se pasa sentado en relación con la mortalidad por causas específicas en una cohorte grande de EE. UU.”, indica que reducir el tiempo en el que las personas son sedentarias puede proporcionar beneficios para la salud.
Las personas destinan un 90% de su tiempo no laboral para el sedentarismo, un 53% aquel que utiliza un dispositivo digital (móvil, televisión, computadora) para distraerse. Además, considera que a medida que las personas envejecen, la actividad física disminuye y los comportamientos sedentarios con riesgo a contraer una enfermedad crónica aumenta.
“Numerosos estudios han demostrado que el tiempo prolongado que pasa sentado (3 y 6 horas) está asociado con la mortalidad, diabetes tipo II, enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer”, iadvierte el estudio, y argumenta que esto ocurre independientemente de la actividad física que realice la persona en comparación al tiempo que transcurre en reposo o sentada.
El estudio explica que el estar sentado mientras se utiliza un dispositivo digital está asociado a comportamientos no saludables como el consumo excesivo de refrigerios, aunque los efectos que producen “las contribuciones relativas a la mala alimentación y la inactividad vinculadas al uso de dispositivos digitales y la mala salud no se conocen bien”.
El pasar mucho tiempo sentado tiene consecuencias metabólicas, como el aumento de presión arterial, la glucosa plasmática en ayunas y la promoción de la inflamación sistémica.
La OMS manifestó en 2020, en las “Directrices de la OMS sobre actividad física y hábitos sedentarios”, que hasta 5 millones de muertes al año podrían evitarse si la población fuese más activa. Por lo tanto, se recomienda realizar al menos entre 150 a 300 minutos de actividad física aeróbica por semana para las personas adultas y 60 minutos al día para niños y adolescentes.
Realizar actividad física periódicamente es fundamental para prevenir cardiopatías y diabetes tipo II, así como reducir los síntomas depresivos y la ansiedad,. Estas recomendaciones no están centradas en la práctica de actividad física de forma moderada o vigorosa.
Por el contrario, la OMS explica que toda actividad es beneficiosa y puede formar parte de la reducción del sedentarismo en la vida cotidiana: practicar un deporte, el ocio o en la forma de traslado (caminar, andar en bicicleta), bailar, jugar o realizar actividades domésticas diarias.
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