

¡ENTRE SEMANA!
06 de julio de 2021.
Eduardo Ángel Cinta Flores
¿Necesitan ayuda presidencial los implicados en la tragedia del Metro L-12?
Hace unos meses leí en el “Corrupcionario mexicano, el lenguaje de la corrupción” un artículo relacionado con la idiosincrasia del mexicano, me hizo recordar otros calificativos que escuché durante mi infancia, adolescencia y juventud, términos usados en la casa de mis tías, en la vocacional uno y en la cinco o en el barrio de La Lagunilla y en la Narvarte en donde viví, colonias que polarizaban y polarizan los estratos sociales, sin embargo, en su actuar siempre han sido iguales, capiruchos, chilangos, defeños y hoy elegantemente llamados capitalinos.
Sin embargo, esa terminología define el actuar de ciertos mexicanos en su hiper o infra cultura, estar en lo “oscurito” por “debajo del agua” o “atrichilado entre la milpa” o que lo “agarraron como al chivito en precipicio”. Si no has vivido en México es muy posible que estas expresiones te parezcan muy extrañas, pero son algunas de las formas para hablar de corrupción y otras prácticas indebidas en este chingón país.
Muchas de esas palabras describen cómo viven, entienden y hablan del particular problema de la corrupción en México, tan repetido que, muchos mexicanos, hasta lo consideran que forma parte de la “normalidad” de vida que de siempre ha prevalecido particularmente en los gobiernos, tomando como símbolo a la palabra “Bisnero” que es la interpretación del término bussiness, que significa negocio en inglés y que define a las personas que buscan ganar dinero a toda costa con negocios irregulares, y a veces hasta ilícitos.
¿Y qué tal “chota”, “moches”, “comentocracia”, “cuatitud” o “mapachear”?
¿Hay mayor fascinación que una mujer? Negativo pareja diría Jiménez y yo lo ratifico agregando que es la gracia que el Señor nos regaló.
Una mujer por demás fascinante es Denis Dresser, hace unos días leí una nota que publicó en donde versaba: Así como el personaje de Alicia en el país de las maravillas. No le interesa la verdad o la evidencia o la razón o la ciencia o la historia. De lo que se trata es de ganar y que todos los demás pierdan. De lo que se trata es de darle el sentido que se la antoje a las palabras de todos. Distorsionarlas, resignificarlas, descontextualizarlas para que el país las use y entienda de otra manera. Quien controla las palabras controla la realidad y AMLO todos los días construye un país paralelo. Una 4T donde se habla “AMLOAÑOL“, dialecto creado por el imperativo que tiene López Obrador para caer bien, aunque gobierne mal.
Denise en su artículo usó otro concepto “CUATITUD” para definir alguna de las formas de hablar de corrupción y otras prácticas indebidas en este país, actitud de grupos muy compactos diría Salinas “el pelochas”, en donde se respeta presencialmente la conjunción de las palabras cuate y actitud.
¿Será la “CUATITUD” el mensaje reconfortante que el presidente le manda al multimillonario Carlos Slim para decirle ¿No te preocupes compa este capítulo está cerrado” referente al colapso de la Línea 12?
Antes, como ahora, como en el futuro: la “cuatitud” estará por encima de la responsabilidad, la protección por arriba de la averiguación ante la complicidad entre el poder político, el presidente, y el poder económico, Carlos Slim, que la “4T” prometió eliminar y que no solo la maquilla sino la vuelve protagónica de primer plano con los “generalazos” interviniendo en las construcciones amañadas de los faraónicos proyectos.
“Carlos Slim está siempre en condiciones de llegar a acuerdos en todo, no juega a las vencidas como otros, afortunadamente pocos quieren someter al gobierno, quedaron mal acostumbrados” ¿qué quiso decir AMLO? ¿qué con él si se puede convenir?
Los políticos sexenalmente cambian, pero los caciques fósiles se mantienen ahí. impunes, fuera de la indagación y al margen de la legalidad. Por eso, a pesar de las promesas de cambio, México sigue siendo un país de empresarios ladrones y funcionarios espurios que les permiten serlo. La alianza entre el poderoso y el presidente lo confirma; veintiséis muertos no la impedirán.
La línea 12 del Metro conducía a gente de las clases media y media jodida que a esas horas se trasladaban a dormir unas cuantas, para retornar al día siguiente en friega, sin su mañanero, lo que … ya no ocurrió.
Los mercados financieros reprobaron las acciones del Grupo Carso, sin embargo, el gobierno izquierdista que lo contrató no lo sancionará, Andrés Manuel ya explicó que el pueblo humilde, trabajador y bueno entiende que “estas cosas pasan” como pasó en el terremoto del 17, ¡que apechuguen, que se aguanten! A los cómplices, Slim, Sheinbaum, Florencia y Ebrard se les protege, y los demás que se jodan.
Eso me permite saludar a Raymundo Ávila Avilés, a Pablo Ávila Bustamante y al Moy, amigos, con los que, en mi juventud, coloquialmente aprendía la expresión de un pueblo que ha sufrido y sigue sufriendo injustamente por un sistema que hace 50 años repudiamos y que se trata de replicar hoy en día.
Amigos me quedo con el refrán que dice: “No hay enfermedad que dure cien años, ni enfermo que la aguante”
¡Animo pueblo solo faltan tres años de corrupción y mentiras!
Les dejo un abrazo con afecto.
———— (Visited 3 times, 3 visits today)