
ANÁLISIS
Por Jorge Messeguer Guillén
Lunes 17 de abril de 2023
El derecho a la información es condición indispensable en una democracia; también los mecanismos que tenemos los ciudadanos para acceder a la información pública son fundamentales para hacer valer ese derecho. No fue hasta la alternancia democrática del 2000 que se generaron las condiciones para aprobar, en el año 2002, la primera Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública.
Morelos fue uno de los primeros estados en aprobar una ley estatal de transparencia y acceso a la información pública. Me tocó participar en esa importantísima iniciativa como coordinador parlamentario del PRD junto con los coordinadores del PRI y del PAN, asesorados por un prestigiado grupo de especialistas que pertenecían al grupo Oaxaca. En Morelos fuimos más allá que la propia ley general en algunos temas, incorporamos por ejemplo a los partidos políticos como sujetos obligados.
La posibilidad de acceder a información pública de parte de cualquier ciudadana o ciudadano y la obligatoriedad de brindar esa información a las autoridades de los tres niveles de gobierno, los tres poderes, los órganos autónomos y todas las instituciones públicas del Estado, representa uno de los mecanismos más efectivos para la rendición de cuentas.
La transparencia ayuda a inhibir actos ilegales ya sea de carácter administrativo o actos de corrupción que de otra manera permanecerían en las tinieblas de la impunidad.
Se creó primero el IFAI (Instituto Federal de Acceso a la Información), después se transformó en el INAI como el instrumento para hacer efectivo el derecho a la información; un organismo autónomo, de esos que no le gustan a la 4T, en Morelos tenemos al IMIPE.
Hasta antes de que existieran estos mecanismos, toda la actividad pública se daba en la total obscuridad cobijada por la complicidad del régimen; mandaban las reglas no escritas y los valores entendidos.
El INAI está integrado por siete comisionados nombrados por el Senado de la República por mayoría calificada. El quorum para sesionar es de cinco comisionados. Al día de hoy se encuentran vacantes tres posiciones, es decir, solo hay cuatro consejeros en funciones por lo que legalmente el pleno no puede sesionar.
El Senado nombró hace unas semanas a dos comisionados, sin embargo, el presidente López Obrador vetó estos nombramientos. El Senado retomó el tema, pero no hubo acuerdo, y ahora nos enteramos por una grabación que se filtró en los medios, que la bancada de Morena recibió la orden del propio presidente por vía del Secretario de Gobernación, de dejar correr el plazo sin nombrar a los comisionados faltantes para de esta manera paralizar al INAI. Dijeron que era el mejor escenario para desactivar a ese organismo autónomo que tanto repele la 4T.
Al presidente nunca le ha gustado la transparencia y la rendición de cuentas; cabe recordar que cuando fue Jefe de Gobierno del DF, ordenó a los diputados asambleístas del PRD reformar la ley respectiva para destituir a la presidenta del órgano de transparencia local, la cual logró ganar un amparo y fue reintegrada a su cargo. También intentaron ocultar toda la información sobre la construcción de los segundos pisos, entre otras acciones encaminadas a ocultar.
En nombre de la austeridad, quiere desaparecer a los órganos autónomos como el INAI, un discurso que mucha gente de buena fe le compra. En realidad, lo que se quiere es regresar la época dorada del partido hegemónico, en donde la basura se escondía bajo la cama y nada pasaba a no ser por voluntad del presidente.
A Morena, a la 4T y al presidente no les conviene que se de a conocer la corrupción –esa que dicen todos los días en la mañanera que ya se acabó- en las grandes obras del sexenio. La opacidad con la que se construyó el AIFA y algunos tramos del tren Maya; no quiere que se sepa
del fraude a Segalmex, porque dice que los de la 4T son diferentes, lo que pasa es que los medios conservadores los quieren igualar a los anteriores gobiernos de Peña o Calderón. No quiere que se conozcan las pifias y la corrupción en todos niveles, incluyendo al ejército.
Por eso el INAI es un órgano incómodo, no tiene los votos para desaparecerlo como no los tuvo para desaparecer al INE ni tampoco para limitar las facultades sancionadoras del Tribunal Electoral Federal; le alcanza para paralizar al pleno del instituto, por un tiempo nada más.
La 4T repele la transparencia y la rendición de cuentas. PD:Sigue la UNAM
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