
¡ENTRE SEMANA!
13 de junio 2023
Eduardo Ángel Cinta Flores
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Ante la expectativa que tienen los precandidatos oficialistas a la dichosa encuesta nacional para ser candidatos de MORENA, el presidente de la república y líder moral de ese partido, tejiendo en su urdimbre, anticipándose a todo y a todos ha manifestado que tiene tres metas que cumplir antes del término de su mandato, es la terminación de las obras públicas de la administración de la Cuarta T, la consolidación los programas de Bienestar y el incremento de los salarios, especialmente a aquellos que trabajan para dependencias del Estado.
El primero es finalizar las obras en proceso, como la construcción de presas y acueductos, terminar las universidades, hospitales, carreteras, el Tren Maya, el Aeropuerto Internacional de Tulum. Además, concluir la rehabilitación de las vías del ferrocarril del Istmo, la modernización de las aduanas. El Corredor Interoceánico-Istmo de Tehuantepec y aunque está en pláticas, también se contempla el tren de pasajeros que podría correr de Ciudad de México a Querétaro.
Omite mencionar la terminación del Tren Interurbano México-Toluca, que se inició durante el mandato de Eruviel Ávila que será la obra que más retrasos ha tenido en el pasado y en el presente sexenio, con un periodo de alrededor de 10 años de construcción, más de seis años de demora y un costo de casi tres veces más de lo estipulado inicialmente.
AMLO en segundo lugar, se enfocará en los programas sociales y apoyos a la población, por ejemplo, más proyectos con el Banco del Bienestar, la instalación de internet en todo el territorio y el impulso a becas. Quizá persista en que todas las remesas del extranjero a México obligadamente sean remitidas a esa Institución pretendiendo un galardón financiero al jinetearlas, lo que se aprecia imposible. Recordemos la negativa del presidente a otorgar a BanBinestar incremento de recursos para su operación.
El tercer aspecto, es el incremento de los salarios en general, beneficiando discriminatoriamente a aquellos que laboran para el gobierno de la Cuarta T, el sector privado no ha sido consultado para su adhesión a tal decisión. Anunció el presidente que ningún empleado ganará menos que el promedio de salario que obtienen los trabajadores inscritos en el Seguro Social, es decir, menos de 16.000 pesos, el Gobierno destinaría 42.000.000 de pesos en el próximo proyecto presupuestal «para fortalecer la educación pública del país», lo que parece poco para tal pretensión.
Paralelamente, el Supremo Elector, Andrés Manuel López Obrador, dictó su decálogo en un acuerdo que firmaron los cuatro contendientes de MORENA en la cena que cada uno pago, no sabemos si al presidente le alcanzaron los doscientos pesos que dicen que le dan para su lonche o alguien le hizo el paro.
Acuerdo que dio pauta a la sesión del Consejo de MORENA que se realizó puntualmente el domingo pasado, Consejo que se envistió como el gran distractor de la Cuarta Te. Acuerdo transformado por el Consejo que trató de aplanar el piso para que no hubiese tanto brinco para los contendientes.
El capítulo uno del Libro ¡Arrancan! de la autoría de Luis Rubio inicia con una frase como título: “Esto no va a acabar bien”. Se refiere al sexenio actual, para el cual, según dice: “no hay más de dos escenarios” y son mal y muy mal.
En 2018 el país dio un giro de 180°, pero en lugar de haberse hecho una gran transformación, la que el presidente López Obrador había propuesto, simplemente no ha ocurrido y es de dudarse que ocurra en los próximos doce meses y cumpla con las tres metas antes del término de su mandato,
La falta de labor en materia de crecimiento económico y atracción de inversiones, la desatención a la seguridad pública y la polarización, promovida de manera sistemática por el mandatario, no pueden más que generar condiciones negativas hacia el final del sexenio
Un grave problema del Gobierno de la Cuarta Te es el de los ingresos públicos. Sabemos, que es una administración sin reforma fiscal y rato a que empezaron a surgir problemas. En el primer trimestre de 2023, los ingresos públicos cayeron 5.5%, entre los petroleros y no petroleros. Incluso la recaudación de impuestos, desde el ISR, IVA e IEPS, bajó. Si vemos sólo el mes de marzo, la caída de ingresos públicos fue de 18.9 por ciento.
Estas razones lo han obligado a no dar nada de presupuesto a lo que no considere indispensable, en particular el gasto social, clave para las elecciones de 2024.
Con el acuerdo conciliatorio, de amalgamiento de fuerzas político-electorales el presidente dedica un sublime mensaje para sus corcholatas a Claudia Sheinbaum, a Marcelo Ebrard a Adán Augusto López y a la oveja descarriada de Ricardo Monreal, en dado caso de llegar a la Presidencia, deberán emprender una reforma fiscal.
En esta administración, el SAT buscó cobrar a las grandes empresas, con un resultado a medias, pero un problema serio sigue siendo la enorme economía informal sumamente protegida por AMLO. El problema de ingresos públicos empieza a prender alarmas.
AMLO ha demostrado en más de cuatro años de gobierno, una inconsistencia económica, apaga el fuego a cubetadas echando mano de recursos ajenos a los programas sociales para dar paso a sus obras faraónicas, lo que si es cierto es que sólo le falta cumplir tres de los 100 compromisos más importantes que hizo durante su campaña presidencial: No mentir, no robar y no traicionar.
¡Amigos les dejo como siempre un saludo con mucho afecto!
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