La invitación extendida por el Gobierno socialista de Portugal al presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, para que intervenga en la sesión parlamentaria del 25 de Abril, fiesta nacional portuguesa, ha levantado polémica en el país, donde la derecha ha mostrado duras críticas.
El ministro de Exteriores luso, João Gomes Cravinho, anunció la semana pasada durante una visita a Brasilia la invitación a Lula para participar en la sesión solemne que se realizará en el Parlamento el 25 de Abril, con motivo del 49 aniversario de la Revolución de los Claveles.
Pero la decisión ha causado revuelo en Portugal e incluso el presidente del Parlamento, el también socialista Augusto Santos Silva, recordó que es él quien decide el orden del día de esa sesión, tras escuchar a los líderes de los diferentes partidos.
Aunque desde la izquierda se han mostrado a favor, en la derecha critican la invitación.
El que más rechazo ha expresado es el ultraderechista Chega, que lo consideró hoy una «ofensa» y una «provocación gratuita», y prometió «la mayor manifestación de la historia» contra la presencia de un jefe de Estado en Portugal.
«No saldremos para dejar que Lula entre», dijo el presidente de Chega, André Ventura, que confirmó que su partido estará en el hemiciclo, pero aseguró que habrá una reacción «frontal» al discurso del jefe de Estado brasileño e incluso «violenta desde el punto de vista verbal».
Si se cambia el día del discurso en el Parlamento, Chega -tercera fuerza- mantendrá su protesta en la calle pero prometió «serenidad» dentro de la Cámara.
El principal partido de la derecha, el conservador PSD, también se mostró en contra de la participación del presidente brasileño en las conmemoraciones parlamentarias del 25 de Abril, aunque aceptaría un discurso en cualquier otro momento.
Por su parte, Iniciativa Liberal, cuarta fuerza parlamentaria, ya amenazó con abandonar el hemiciclo durante la intervención de Lula y espera que el presidente del Parlamento eche atrás la iniciativa.
La reacción ha sido muy diferente en la izquierda, donde tanto los comunistas como el Bloco de Esquerda se mostraron a favor de la iniciativa.
Aun así, el Bloco insistió en que tiene que ser una decisión del Parlamento, no impuesta por el Gobierno.
El asunto llegó hasta el propio presidente portugués, el conservador Marcelo Rebelo de Sousa, que señaló que desconocía la posibilidad de que Lula participase en la sesión del 25 de Abril y dijo que la «última palabra» es del Parlamento.
Lula da Silva realizará una visita de Estado a Portugal entre el 22 y el 25 de abril para participar en la cumbre luso-brasileña, que fue celebrada por última vez en 2016 y no se retomó durante la presidencia de Jair Bolsonaro (2019-2023).
CON INFORMACIÓN DE EFE.
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