

¡ENTRE SEMANA!
12 de mayo de 2021.
Eduardo Ángel Cinta Flores
Los políticos, desde las alturas, calientan motores y, con sus diatribas y acusaciones mutuas, se olvidan de que los mexicanos de a pie tenemos obligaciones, pero también derechos, y queremos conocer y opinar sobre cuantos problemas –que son muchos– existen en nuestra nación soberana y democrática.
La representación política viene determinada por el voto de los ciudadanos. Los partidos políticos no son los verdaderos protagonistas de la representación ejecutiva o parlamentaria, sino lo que se debe respetar y es la verdadera representación, es el voto del ciudadano, el partido político es simplemente el cauce de un proceso, pero no el fin del mismo, el fin del mismo es la voluntad popular.
Diariamente somos testigos de la falta de sensibilidad política en la aceptación de estas razones, la estabilidad política, económica y social debe priorizar por encima de los intereses de cualquier partido, es la identidad del esfuerzo común lo que debe prevalecer, la identidad individual de cada partido político ya la tenemos totalmente encuadrada y somos, o casi somos conscientes de sus idearios, pero no es el momento de enunciar ideas, sino de conjuntar inercias que esclarezcan, limpien y procuren una jornada recta y firme que disipe las sombras económicas que actualmente oscurecen nuestro futuro.
El pueblo mexicano siempre ha dado muestras de cooperación y sacrificio, pero basado en unos principios lógicos, la confianza en nuestra representación política, en ser testigos de un desarrollo respetuoso y edificante en nuestras Cámaras, que las medidas gubernamentales a tomar nos impregnen de ideas edificantes. El éxito de los proyectos y decisiones no solo es aplicable al buen hacer de quien gobierna sino también debe aplicarse en su parte proporcional al bien hacer de quien ostenta la oposición.
La luz de hacer bien las cosas, irradiada desde todas las corrientes políticas, es la que debe alumbrar a todos los candidatos, la ecuanimidad en los debates, su visión en el futuro, el respeto a las diferentes posiciones, la trasparencia, la sensatez, debe ser un ir desde las bases hasta las jerarquías superiores. Su trabajo siempre debe estar supeditado a las decisiones de la soberanía del pueblo, y el pueblo es quien decide.
Los idearios están supeditados al deseo popular.
Al final, siempre se llega al mismo desenlace, aunque la percepción les llega tarde a nuestros representantes políticos que no se prodigan en el uso ético, el tiempo y la experiencia del pueblo deciden la rectitud del camino trazado.
Basta de deshonestidades electorales, es el momento de que todos los candidatos a una elección popular se dejen de su armadura partidista, de envestirse en redentores o vengadores del pueblo, de falsas posturas de buenas conciencias y del bien común. Las designaciones a las candidaturas se están dando, el beneficio o el daño a las personas que las pretendían se concreta, en muchas de las fallidas, por falta de respeto a la trayectoria partidista.
El ciudadano común está expectante de las propuestas que le hagan los candidatos de partido e independientes, expectantes de verlos en debate para valorar la potencialidad de su presencia y actuar, apreciar su preparación académica, para valorar su experiencia, aquilatar lo que han hecho por el país, por su estado, por su municipio. El juicio se hará con nuestro voto, el que debe ser reflexionado en base a lo que vayan a exponer sensatamente los candidatos, el ciudadano ya no es sorprendido con balones, lentejuelas y espejitos, ahora exige ¡respeto!
¡Les dejo un abrazo con afecto!
———— (Visited 1 times, 1 visits today)