En su primera sesión de Consejo General como presidenta del INE, Guadalupe Taddei escuchó las promesas de paz de Morena, las revelaciones del PRI sobre su antecesor Lorenzo Córdova y los reclamos de partidos de neutralidad y no aplicar «austericidio» al organismo electoral.
La sonorense sólo observó los reproches cruzados de representantes de institutos políticos y consejeros.
Su primera acción fue tomar protesta como encargado de despacho de la Secretaría Ejecutiva a Miguel Ángel Patiño.
«Estoy convencida, Miguel Ángel, que con el actuar cotidiano en tu desempeño habremos de contribuir al incremento de la vida democrática y la calidad de la misma en nuestro País», le afirmó Taddei al funcionario que será su mano derecho hasta que proponga al Consejo General un perfil definitivo que reúna los ocho voto que requiere el nombramiento.
Las acusaciones
El Consejo General aprobó la integración de tres nuevos consejeros electorales -la presidenta no participa- a las comisiones con las que operará el INE hasta la primera semana de septiembre.
Los partidos aprovecharon la recomposición de la Comisión de Quejas, la cual emite medidas cautelares contra funcionarios por entrometerse en procesos electorales y analiza denuncias por actos anticipados de campaña rumbo al 2024, para reclamar piso parejo.
Los representantes del PRD y PAN exigieron neutralidad a quienes la integran, Claudia Zavala, que ya estaba en ese órgano interno y ahora lo preside, y a sus nuevos compañeros Jorge Montaño y Rita López, además de reclamar contundencia contra lo que llamaron «abierto proselitismo» de los aspirantes presidenciales de Morena.
«Hoy en nuestro país está desatada una campaña por parte de las famosas corcholatas presidenciales, donde están acudiendo a los estados a tomarle protesta a sus estructuras, a hacer eventos multitudinarios, a pagar con recursos que no sabemos de dónde están saliendo, a pagar espectaculares, transportes, pagar maquinaria electoral», reclamó el perredista Ángel Ávila.
El morenista Eurípides Flores insistió que esa comisión se había convertido en el «comité de la censura» -por las constantes medidas contra el Presidente y funcionarios por su intervención en procesos electorales del 2021 y 2022-, por lo que les demandó aplicar la ley, sin actuar de manera política.
«Sin ir a interpretaciones o tratar de hacerle de justicieros», afirmó.
Su homólogo del PRI, Hiram Hernández, quien no había expresado su enojo contra el presidente del INE, Lorenzo Córdova, y el consejero Ciro Murayama, reveló que ambos lo presionaron para influir en la designación de sus sucesores.
Cuando el tricolor se negó, acusó el diputado federal, ambos consejeros decidieron sacar del cajón los expedientes contra el tricolor. Por ejemplo, una multa de 97 millones de pesos por presuntos desvío del Gobierno de Chihuahua, en la época de César Duarte, al PRI.
Incluso, dijo, querían sancionar al priismo con 500 millones de pesos por el caso Odebrecht, pero, finalmente fue infundado.
«Lorenzo y Ciro emprendieron una clara y abierta operación política contra el PRI y pruebas hay de sobra, no las voy a mostrar porque no tiene caso seguir rumeando heridas o dándole vueltas al pasado, ésta es una nueva era.
«Ellos querían controlar el proceso de designación de los nuevos consejeros electorales. Ellos que se sentían los apóstoles de la democracia, los grandes salvadores de México, querían poner literalmente a sus sucesores en la silla», acusó.
En respuesta, el consejero Jaime Rivera consideró que atribuir a dos consejeros todas las decisiones que se han tomado es una falta de respeto a los demás integrantes del Consejo, pues las sanciones y medidas se han aplicado por mayoría.
«Para no frustrarse no se deberían crear expectativas de cambios radicales en la forma de funcionamiento, porque esos no los va a haber porque la ley, la Constitución, criterios y procedimientos sin los mismos», dijo tras calificar como un exceso afirmar que en el INE se vive una «nueva era».
Su compañera Claudia Zavala argumentó que han aplicado la Constitución y las leyes, sin interpretaciones personales o políticas, por lo que esa tendencia continuará.
«Invitaría a todas las fuerzas políticas que reflexionen respecto de la conducta que se tiene con las reglas constitucionales y legales. No es una comisión de censura, ahí están los argumentos jurídicos y se pueden revisar. Tampoco en Comisión de Fiscalización hay una persecución», apuntó.
En tono conciliador, el morenista remató: «Solo decimos amor y paz ya con las consejeras, consejeros, que no tienen un poquito de autocrítica, y hay que ver para adelante». Bajar la rispidez
Taddei se reunió con los representantes de partidos políticos, a quienes les pidió establecer que previo a las sesiones del Consejo General se reúnan con ella, en un intento, consideraron los funcionarios partidistas, de «bajarle rispidez» a las discusiones o resolver dudas sobre los proyectos que se discutan.