
CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Martes 9 de mayo de 2023
El domingo 2 de junio de 2024 sabremos si los funcionarios de elección popular, en los tres órdenes de gobierno y emanados del partido que les corresponda, trabajaron eficazmente o no en beneficio de las sociedades locales durante el periodo de su encargo, si lo hicieron más o menos bien o de plano fueron reprobados. “La Madre de Todas las Elecciones” marcará la confirmación de los gobiernos en turno o su revocación, dando paso a uno diferente.
Respecto al caso morelense, en esos comicios conoceremos el sentir popular respecto al desempeño de los 36 presidentes municipales quienes, a ciencia cierta, debieron ser los mejores promotores de sus partidos y eventuales relevos, pues han sido el primer vínculo de la sociedad con la autoridad.
Empero, la solución a los más apremiantes problemas sociales por el alcalde en turno, o cuando menos su capacidad de gestión ante las instancias correspondientes, han estado ligados a la acción del gobierno estatal, aunque son los programas federales los que generan la mayor percepción ciudadana sobre la intervención oficial, básicamente entre los beneficiados por programas clientelares como los que opera la Secretaría de Bienestar. Quienes hayan aplicado de manera excelente esos programas tendrán mayores perspectivas de éxito que otros en el inminente proceso electoral. Ni qué decir respecto a la movilidad y pericia del gobernador en turno, pues se trata del primer promotor de los abanderados de su partido.
Siempre he considerado que las elecciones presidenciales, a desarrollarse de manera concurrente con la de infinidad de funcionarios de representación popular a nivel federal y local, son atípicas. Es cuando vemos la reacción del electorado ante las políticas macroeconómicas federales y algo más…
Sin embargo, en 2024 veremos el “voto emocional” derivado de la afinidad de grandes porciones del electorado con la Cuarta Transformación (propugnada por Morena), así como de la polarización y el odio generados desde Palacio Nacional.
Este martes 9 de mayo el presidente López Obrador inició la campaña de Morena rumbo a “La Madre de Todas las Elecciones”. Él será el principal promotor del voto, pero buscando siempre que sea “en cascada”, según reveló en la conferencia mañanera, donde AMLO indicó que los simpatizantes de la 4T deberán acudir a las urnas, votar por Morena y sus partidos aliados, a fin de conseguir 334 de los 500 diputados integrantes de la Cámara baja.
Los electores afines a Morena, respecto al caso de Morelos, deberán emitir su sufragio a favor del candidato o la candidata presidencial del partido guinda, de los candidatos al Senado, de los candidatos a diputados federales, del abanderado o abanderada a la gubernatura morelense, de los aspirantes a alcaldes y de quienes querrán incursionar en el Congreso local. Se trata de un chingo de candidatos de Morena y de los partidos con quienes irá en coalición. Ojo: mencioné todos los cargos que estarán en disputa, pero el voto emocional y “en cascada” podría tornarse en un voto diferenciado. El electorado morelense ha votado muchas veces de esa manera. No siempre lo ha hecho “en cascada”.
El 2 de junio de 2024 veremos operando las maquinarias o estructuras territoriales, sobre todo de Morena, PRI, PAN, PRD y Movimiento Ciudadano. Aunque en dicha jornada se elegirá a la pléyade de candidatos a los cargos ya enunciados, la gran movilización electoral se presentará en derredor de los candidatos a presidente de la República, diputados locales y alcaldes.
El voto a favor del o la candidata de Morena a la presidencia de la República podría generar el voto “en cascada” anhelado por López Obrador, pero el escenario no es seguro en Morelos, pues en el ámbito municipal y distrital pesará más el perfil de los candidatos que el de los partidos. Lo hemos visto muchas veces. La gente votará por alguien a quien conozca en su vida pública y privada.
Tocante al caso de diputados federales los ciudadanos no se identifican con ningún partido, desconfían de los candidatos y tal vez votarán a favor de alguien conocido o más o menos identificado.
Pero falta mencionar la variable impredecible del “me late por este o aquel”, o sea el “voto emocional” (corazonadas y fobias a partir de las campañas mediáticas). El elector emitirá su voto sin meditar sobre la necesidad de rechazar a los malos gobernantes, a la corrupción y a la demagogia. Luego seguimos con este tema.
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