

¡ENTRE SEMANA!
14 de mayo de 2021.
Eduardo Ángel Cinta Flores
Andrés Manuel López Obrador se ha negado a vacunar al personal médico sin distinciones ha hecho que algunos desesperen tratando de razonar qué lógica podría llevar a AMLO a proceder de manera tan obtusa como mezquina. Creo que hay tres respuestas que forman parte de una sola idea.
La explicación más sencilla, ya expuesta con respecto de otras movilizaciones, sería que Andrés Manuel no cambiará de manera de actuar incluso en un escenario de erosión de ese apoyo o ante flagrante muestra de que sus políticas fueran contraproducentes o dañinas.
Esta lógica parece inescapable para adversarios y críticos. El presidente está dispuesto a muchas cosas para preservar una forma de poder monolítica. Refractaria a cualquier crítica. Autoritaria en esencia, abrumadora por su falta de comedimiento. Y, de momento, envalentonada por el respaldo popular que, según las encuestas, aún mantiene.
El tema de “los médicos privados” está más que regalado para ser devorado desde Palacio Nacional: el término “privado” resulta muy conveniente para descalificar un reclamo de carácter humanitario que, por si fuera poco, sí se podría atender pues vacunas hay y un chingo, tantas que hasta se están echando a perder.
El martes testifiqué que el valor de “intereses” prevalece en la Cuarta Transformación sin importar lo que el Príncipe de Macuspana diga que, son diferentes, que no son iguales.
En el módulo de vacunación en la Lagunilla, a las once de la mañana una “Servidora de la Nación” empezó a decir a las personas formadas, algunas desde la noche anterior, que ya no había vacunas y que se les atendería a la mañana siguiente, cosa que no era cierta ya que la Doctora del Sector Salud que estaba a cargo de la vacunación dijo que había lo suficiente, ella se ausentó por un momento y regresó custodiada por la guardia nacional con los termos correspondientes para la atención de los desconsolados de la fila.
Lo que pasó es que, los gloriosos Servidores de la Nación habían convenido atender extra oficio a un grupo de trabajadores del ayuntamiento de Cuernavaca, lo que hicieron engañosamente por la puerta de atrás, muy al estilo de la mafia del poder, asumiendo que el sector médico privado no es merecedor de ese privilegio humano de ser vacunado por la puerta de frente o por la de atrás, una más de sus triquiñuelas señor presidente.
López Obrador no cederá en nada, nada es nada, que abra la puerta a que otros colectivos luego reclamen negociar o cancelar alguna iniciativa. Andrés Manuel impondrá todo para, precisamente, no tener que variar ni en una coma el rumbo de su cambio radical.
Para el presidente es tan importante anular la realidad que no le conviene como las expresiones de la misma. Lo mismo le da aceptar o no la existencia de otras tarjetas promocionales de candidaturas en Nuevo León, que el vodevil de Ebrard con Claudia contando con la comparsa de Carlos Slim para que digan “Ya llegó, ya llegó Mancera el bailador”
Así, ni en el discurso se da espacio para que voces opuestas puedan ganar terreno en la opinión pública. Por ello, cuestionará lo mismo la legitimidad de las víctimas del crimen organizado, de las mujeres buscando equidad y una vida segura o del personal sanitario pidiendo vacunas contra el Covid-19.
Su voz es la única que debe escucharse y ¡como dijo Don Teofilito ……!
Cada coyuntura debe ser resignificada, no revalorada, para servir a la causa. Y la causa es borrar el pasado, al que se invoca en cada mañana, a fin de instalar un nuevo orden. Nada hay, entonces, que tenga una esencia neutra, todo es central. Todo será traducido, como el que hay en Nuevo León, por no decir manipulado por un solo interprete, de forma que sirva al dogma de la pinche “transformación”.
Andrés Manuel no cambiará de manera de actuar incluso en un escenario de desgaste de cualquier apoyo o ante evidente muestra de que sus políticas fueran contraproducentes o dañinas.
Es necesario aceptar una realidad: AMLO ha renunciado a los mecanismos convencionales de rendición de cuentas y sujetarse a las leyes. ¡Eso le vale madre!
El acuerdo, más o menos respetado hasta 2018, de los políticos por darse unas reglas de acceso y permanencia en el poder, ¡no existe más!
El rumbo que tome un gobierno que ha manifestado obtusa y definida voluntad de no renunciar a esa tendencia, es, hoy por hoy impredecible. Pero al menos eso, eso ya deberíamos tenerlo más que claro.
Ya me cansé de hacer crítica, de hacer debate sin debatiente, ya me cansé de tratar de entender a un perfecto idiota que solo cree en él y en nadie más, hoy voy a tratar de inventar una torta ¡poca madre! que me permita hacerme rico, olvidando tanta tarugada creada por un ser omnímodo.
¡Les dejo un abrazo con afecto!
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