
PERSPECTIVA
Por Marcos Pineda
Jueves 4 de noviembre de 2021
Ayer comenté sobre la manera en que Andrés Manuel López Obrador y el partido del que es indiscutiblemente el líder máximo, Morena, presentan al pueblo de México y al mundo las cosas como no son, sino como conviene a su proyecto ideológico, por medio de la propaganda política, que pretende convencer a las grandes masas de votantes empobrecidos para ganarse el favor de su voto en las siguientes elecciones.
A pesar de que los antecedentes sobre los procesos revocatorios de representantes populares datan de la antigua Grecia, en pocos países se han instituido y todavía en menos se han utilizado. La Revocación de Mandato, así se llama legalmente en México, en las democracias contemporáneas es un producto legal, un mecanismo de participación directa, que busca aliviar la crisis de la representación política en la que están inmersos buena parte de los estados nacionales del mundo. Sin embargo, no ha sido, hasta el momento, un instrumento útil para corregir la falta de credibilidad del pueblo en sus representantes.
Si usted desea abundar en el conocimiento teórico de las diferentes formas y crisis de la representación política le sugiero que revise los textos de Hanna Pitkin y los desarrollos al respecto de Elena García Guitián. Para los efectos de este breve artículo, retomo la noción básica de que la revocación de Mandato es un procedimiento de voto directo, a través del cual pueden ser destituidos los funcionarios públicos, antes de que terminen el periodo para el que fueron electos.
En estricto sentido, no es un procedimiento para confirmar o ratificar en su cargo a un funcionario, sino para someter al escrutinio popular a alguien que ha sido señalado de no cumplir con sus funciones, haber defraudado la confianza popular o no dar los resultados que prometió. Aunque, en la práctica, de no ser removido también significaría marginalmente que es confirmado en su encargo. Pero eso es teoría, porque los países en que ya está legislado el procedimiento, una de tres: no se utiliza, se utiliza muy poco por ser un instrumento legal muy costoso y poco práctico, o es usado por el propio gobierno en turno para acallar las críticas sobre su desempeño. Ejemplos del primer caso son Suiza, del segundo, Canadá y Estados Unidos y, del tercero, Venezuela y Bolivia. Curiosamente las democracias más cuestionadas por ser regímenes populistas y autoritarios son quienes lo han llegado a usar, pero no para interrumpir un mandato, sino para aligerar el peso de las críticas, internas y externas, a sus gestiones.
Para AMLO y Morena, la Revocación del Mandato cae en el tercer supuesto, es decir, busca la ratificación de AMLO para acallar las críticas a su desempeño y a su ideología de corte igualitario. No dudo que se cumpla con los requisitos para llevarlo a cabo el próximo año, pues la maquinaria del Estado ya está trabajando para obtener las firmas necesarias, al mismo tiempo que cierta parte de los opositores hacen lo mismo.
Los amlistas están seguros de que su líder será confirmado y no revocado, mientras una parte de los opositores tienen la esperanza de que se logre revocar. Matemáticamente, alcanzar el 40% de participación para que sea vinculante es un escenario muy lejano, muy poco probable. Por lo tanto, lo más probable es que la Revocación de mandato termine siendo un elemento más del gran teatro montado por AMLO, del circo para distraer la atención, cueste lo que cueste, porque vaya que nos va a salir caro.
El único elemento que puede vitalizar al proceso revocatorio para que tuviera éxito es que el propio Andrés Manuel se comprometió a dejar la presidencia si la mayoría de los votantes así lo decide, aunque no llegara al 40% de participación. Vaya ironías, un instrumento para remover funcionarios que es utilizado para confirmarlo, presentándolo al 70 por ciento de pobres, beneficiarios de programas sociales, como lo que no es.
Y para iniciados
Dos temas para la reflexión: Primero, que Emilio Lozoya fuera puesto en prisión preventiva no es como para dar brincos de alegría y felicitar al sistema, falta mucho y se sabe todavía muy poco. Pero ya se perfila que su estancia como huésped distinguido del sistema penitenciario podría ir para muy largo. Segundo, ya se metieron los gringos al tema de la reforma eléctrica, y claro porque es incongruente que México primero firme un neoliberal tratado con Estados Unidos y Canadá, y luego quiera centralizar y estatizar. La visita del embajador del tío Sam a Palacio Nacional, tuvo efectos inmediatos. Habría que decirle al presidente y a los legisladores morenistas… ¿No que no tronabas pistolita?
¡Que tenga un excelente día!
La información es PODER!!!
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