Con la elección interna que el año pasado vivió el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), en Morelos, las corrientes al interior han tomado un nuevo matiz, de modo que quienes se ufanan en autonombrarse fundadores, han sido relegados por nuevos cuadros, más sólidos y fortalecidos de cara a lo que será «La Madre de Todas las Elecciones» el 2 de junio de 2024. Aquellos que se habían adueñado del movimiento, hoy se resisten a impulsar la unidad en la Cuarta Transformación propugnada por el jefe máximo de Morena, Andrés Manuel López Obrador.
Tan es así que, el pasado fin de semana, durante la convocatoria que hiciera la Secretaría de Formación Política del Comité Ejecutivo Nacional de Morena, se demostró quién tiene la sartén por el mango. Son personajes disruptivos, cuya operación en esta entidad federativa se lleva a cabo con la venia de la Presidencia de la República y la dirigencia del partido a nivel nacional, a cargo de Mario Delgado Carrillo.
Una imagen dice más que mil palabras, pues con la asistencia de más de 100 morenistas de todo el estado, el único que no se declaró en unidad y quedó aislado del resto, fue Rabindranath Salazar Solorio. Argumentó en sus redes sociales que él y varios de sus principales seguidores están trabajando a favor de la consolidación de la 4T; pero esto se encuentra en tela de juicio, pues al final está privilegiando sus intereses personales y cuidando su chamba en Ciudad de México, por encima del proyecto de nación. Abundan los testimonios al respecto.
El sábado anterior, frente a la convocatoria de Andrés Bahena, Secretario de formación Política de Morena Morelos, quedó claro el distanciamiento de Rabín Salazar, de la operación disruptiva de personajes convalidados por la alta jerarquía morenista radicada en la capital mexicana. Se percibió la cohesión de los nuevos cuadros, la apertura y la unidad mostrada por el resto de morenistas asistentes entre los que destacaron Margarita Gónzalez Sarabia, Ana Cecilia Rodríguez, Macrina Vallejo y Ulises Bravo, entre otros.
Hoy la corriente denominada «Rabinismo» proyecta tener un grave daño de imagen, producto del aislamiento y la simulación. Ya no se le puede considerar como una mayoría absoluta. Al contrario. Conforme pasa el tiempo, el daño de imagen se acrecienta, sobre todo cuando cualquier morenista tradicional y de los nuevos cuadros se percatan de que existen personeros al servicio de Salazar Solorio dedicados a sembrar divisionismo y confusión, mientras se acercan los tiempos electorales.
Sobre esto último, es importante subrayar que la encuesta para elegir al candidato o la candidata presidencial se comenzará a aplicar en junio, según declaró Mario Delgado Carrillo la mañana de este martes en el programa de Ciro Gómez Leyva. Se vislumbra que el mismo ejercicio en Morelos, para elegir al candidato o la candidata gubernamental, comenzará en noviembre.
Para muchos, el evento de formación política de lo que será la primera generación de aspirantes a una candidatura que reciben esa capacitación, se trató de un acto de unidad en torno al proyecto encabezado por el presidente Andrés Manuel López Obrador; sin embargo, para Rabín y algunos de sus correligionarios representó una pasarela en donde no pudieron destacar. Fueron opacados por nuevos actores.
Así es la política.
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