

CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Lunes 7 de diciembre de 2020
La Secretaría de Salud a nivel federal, a cargo del médico Jorge Alcocer Varela, y su homóloga estatal, cuyo titular es Marco Antonio Cantú Cuevas, nos lo advirtieron no cientos, sino miles de veces: si los morelenses nos descuidamos ante el nuevo coronavirus Covid-19 y de esta manera desprotegemos de los contagios a nuestros paisanos, dejaremos el color amarillo (sin avanzar al verde) y regresaremos al naranja en el semáforo de riesgo epidemiológico, con las restricciones de sobra conocidas, amén de que existe el gravísimo peligro de ir más atrás, al rojo, con un nuevo confinamiento, a todas luces catastrófico. Toco madera. La entidad no resistiría estar de nuevo en la condición de hace casi nueve meses.
Efectivamente, el viernes de la semana anterior la Secretaría de Salud federal difundió el nuevo semáforo de control epidemiológico, apareciendo 24 estados en color naranja, entre ellos Morelos. Pasamos del amarillo a esa odiosa tonalidad, la cual significa la reducción de actividades económicas, laborales, sociales, culturales y de transporte.
Con justificada razón, el galeno Marco Antonio Cantú Cuevas, junto con su equipo de colaboradores, pueden expresar sin cortapisas: “¡Se lo dije!”. El semáforo epidemiológico naranja comenzará a regir este lunes y durará hasta el 20 de diciembre, previo a la Navidad. Sin embargo, si en ese lapso Morelos no alcanza el puntaje requerido para retornar al amarillo y, por el contrario, acumula saldo en negativo, con más contagios, hospitalizaciones y defunciones, jure usted que iremos derechito al rojo.
Lo peor es que vienen semanas de reventón para el “pueblo sabio y bueno”, como López Obrador les dice a nuestros paisas rebeldes, esos que se niegan a acatar cualquier número de medidas sanitarias, entre las que se incluye el uso obligatorio del cubrebocas, el lavado frecuente de manos o la aplicación de gel antibacterial, y guardar la sana distancia. Este fin de semana volvimos a ver a miles de morelenses en el centro de Cuernavaca como si estuviéramos en color verde y en la normalidad absoluta. Muchas mujeres y hombres, así como centenares de jóvenes no portaban cubrebocas, ni respetaban la distancia entre personas. Como dicen en mi barrio: la gente estaba nalga con nalga en las inmediaciones de la Plaza de Armas, la cual todavía está cerrada por el gobierno estatal. El transporte público, casi a cualquier hora, lució repleto.
Daniel Madrid González, director de Coordinación y Supervisión de la Secretaría de Salud de Morelos, lanzó el viernes un llamado a la población para “exagerar” las medidas preventivas con la finalidad de disminuir la velocidad de ataque del Covid-19. Pidió a la ciudadanía no salir de su casa, sino solo para actividades esenciales. Y advirtió: “Calculamos que si no hacemos caso se corre el riesgo de vernos rebasados, por ello debemos exagerar medidas; no hay que confiarnos, porque lo que menos queremos es regresar al rojo”.
¿Y ahora qué con el color naranja?
El aforo en centros de trabajo vuelve al 30 por ciento.
Restaurantes, cafeterías y hoteles trabajaran sólo al 50 por ciento de su capacidad, tanto en áreas comunes y habitaciones.
Servicios religiosos, cines, teatros y centros culturales en espacios cerrados solo tendrán el 25 por ciento de aforo.
Peluquerías, barberías y estéticas trabajarán sólo con cita previa y al 50 por ciento.
Tiendas departamentales, industrias y mercados al 50 por ciento, y solo podrá ingresar una persona por familia.
En las oficinas de Gobierno únicamente acudirán trabajadores con actividades administrativas; no habrá ventanillas de atención a particulares.
Los espacios públicos como cines, teatros y centros de formación artística solo tendrán un aforo del 25 por ciento.
El transporte público con itinerario fijo (rutas) tendrá que ir al 50 por ciento de capacidad; el transporte sin itinerario fijo (taxis) con un máximo de tres personas por unidad.
El aforo en parques, plazas y espacios públicos abiertos será del 50 por ciento.
Los gimnasios, albercas, spas y centros deportivos podrán abrir a un 50 por ciento, pero con previa cita, con el fin de evitar las aglomeraciones en los accesos.
Estarán suspendidos los eventos masivos, los centros recreativos, conciertos, parques de diversiones, balnearios, ferias, centros nocturnos, bares y salones de eventos. Todo lo anterior estará supeditado a ser promulgado en el Periódico Tierra y Libertad del Gobierno del Estado.
Me parece que gobierno estatal y los 36 ayuntamientos deben iniciar desde hoy una gran coordinación para obligar a la población a respetar las medidas sanitarias tendientes a mitigar la propagación del Covid-19. Requieren hacer a un lado las diferencias ideológicas de hace ocho o nueve meses, y colocar como objetivo fundamental evitar que nuestro estado regrese al semáforo rojo. Al contrario: hay que buscar de nuevo el amarillo y cuanto antes el verde. No olvidemos que no hay vacunas, ni tratamiento. Y por favor: usen cubrebocas, así como el resto del escudo de la salud. No imiten la negligencia del presidente López Obrador y del médico López-Gatell, quienes odian el cubrebocas.

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